



|
|
El Sosneado, Valle Hermoso y Volcán Peteroa
25 al 28 de marzo de 2005
domingo 27/03/05.
-
Empezamos el día pronto y tomamos el camino hacia
Bardas Blancas. Ya lo conocíamos bien y paramos en varios puntos de
la cuesta del Chihuido para ver los muchísimos fósiles que allí hay.
Los amonites que pudimos encontrar, entre otros ejemplares, eran realmente grandes.
-
Una vez en Bardas Blancas cruzamos el Río Grande y
tomamos el camino que lleva al paso del Pehuenche, hacia Chile. El
camino está consolidado y en buen estado, discurriendo paralelo al
río hasta llegar al puesto de Las Loicas en donde nos desviamos
hacia el norte, en dirección a las Termas del Azufre y el volcán
Peteroa
-
Cruzamos pues el río en una curva pronunciada que
hace retroceder unos kilómetros. En esa zona, en unas pizarras
oscuras junto al camino hay gran cantidad de fósiles, en el punto
así indicado que se puede encontrar en el
mapa.
-
A partir de ese momento el camino, muy largo,
discurre por un estrecho valle, en ocasiones quebrada, que sube
hacia el norte a encontrarse con el Valle Hermoso. Los arroyos
laterales se suceden, Los Ángeles, Seguro, Yeso, Montañecito,
Montañés, etc.... En una bonita quebrada con arboleda y agua
decidimos parar a almorzar y cumplir con el rito de ofrecer la
mariconada (Norton cosecha tardía) a la Pachamama. Fue un
momento muy agradable al que a punto estuvo de sucederle una siesta.
-
Seguimos después de comer por el valle hasta que, al
atardecer, llegamos al campamento de las Termas del Azufre, que está
al los pies del Cerro el Peñón, con su glaciar, y junto el Volcán
Peteroa (4.138 msnm), frontera con Chile.
-
Estuvimos charlando un rato con el encargado del
campamento, que nos contó algunas anécdotas del lugar. Parece ser
que es un campamento-camping de alta montaña muy utilizado por los
chilenos, aunque prácticamente desconocido por los argentinos,
debido a lo alejado de las rutas (casi 200 km hasta la Ruta 40). En
invierno se cubre con varios metros de nieve y tan solo se puede
identificar los puntos bajo los cuales hay surgencias calientes. La
cercanía del volcán explica los manantiales calientes y la zona está llena de
material volcánico, bombas, ceniza etc....
-
Las surgencias son aprovechadas para disponer unas
piletas de baño caliente, baño que es convenientemente facturado
junto con la estancia en el lugar. Es curioso, estamos muy cerca del Valle Hermoso,
donde estuvimos el día anterior, pero incomprensiblemente no se puede llegar en vehículo.
-
Volvíamos ya tarde, en una clara noche de luna
que iluminaba el río, cuando de pronto vimos,
recortado en la noche,
un caballo ensillado, un perro negro como
la noche y un bulto.....
-¡Huy para!, ¡para!,
dijimos todos.... y el cabo conductor frenó en medio de
la noche....Bajamos los vidrios mientras conjeturábamos ante qué
nos estábamos enfrentando, unos decían es un ternero muerto,
otros que era un asalto, y el mas valiente sacó la linternita de
bolsillo, iluminó y vio que había un bulto negro, con una faca
cruzada en la cintura y con voz resuelta y vigorosa rompió el
silencio diciendo:
-Amigo, ¿está usted bien? (bueno el Ud. no estoy seguro pero .......)
El amigo no contestaba, estaba inmóvil en el suelo aferrado a
las riendas del caballo, así que colocamos el vehículo enfocando
las luces directamente al lugar, mientras el conductor se
mantenía prudentemente con la marcha puesta. El caballo y el
perro tenían aspecto de estar muy aburridos pero no estábamos
muy seguros de qué ocurría allí. Tanto el Rengo como la Boa
tocaron la cara del amigo con aprensión y miedo, mientras el
Gaita cubría la avanzada, un poco mas alejado :
-está muerto
-yo creo que no
-no respira
-¡¡amigo!! ¡¡amigooo!! le
grita el Rengo mientras le zarandea con algo ya de violencia.
Pasan unos minutos y en esto que el amigo se mueve y de repente
se levanta un gaucho de metro y medio, hecho una pinturita de
Molina Campos, con su chaleco, sombrero, bombachas y espuelas de
plata. Parecía estar algo confuso.
-¿qué?, ¿ha tomado usted?
-nooo, quevaaa, ha sio un airiiito nomás Y
así, tal cual, se sube con gran agilidad al caballo, cuyas
riendas nunca soltó, y se largó como si
tal cosa.
Increíble
lunes 28/03/05.
-
Empezamos el día con pocas ganas, pues debíamos
volver a la civilización y aún nos quedaban mas de 400 kilómetros.
El día era radiante y anunciaba calor. En San Rafael tuvimos que
parar para verificar el estado del embrague pero al parecer no era
nada grave.
-
Sin embargo, cuando estábamos atacando la Cuesta de
los Terneros se presentó un calentón del motor que paró de forma
inmediata el vehículo. Esperamos a que se enfriara y conseguimos
avanzar otro trecho hasta que se reprodujo la avería. De ahí en
adelante tuvimos que dosificar las revoluciones y velocidad para
conseguir llegar a Mendoza a una hora razonable. La pericia del cabo
conductor se hizo patente en esos momentos tan delicados.
-
Al final llegamos sin mas problemas y nos despedimos
hasta la próxima
 |
ANTERIOR |
|
|